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lunes, 31 de mayo de 2010

LA ECONOMíA Y EL NEOLIBERALISMO.

SOBRE CIENCIA E IDEOLOGÍA.

Por: Dr. Carlos A. Dávila Rojas*.


En el léxico de muchos políticos, especialmente de izquierda, las Economías de mercado constituyen una imposición de las ideologías neoliberales. Igualmente; muchos partidos y personalidades democráticas, considerados de derecha, así lo creen. Desde estas apreciaciones, la Economía de mercado competitivo, no seria el modelo teórico de la ciencia económica moderna; sino una imposición ideológica de corte neoliberal. Pero, ¿Qué es el Neoliberalismo; y, qué la Economía?

El termino “neoliberal” es usado de manera distinta por diferentes personalidades y sectores de opinión política, económica e ideológica; intentaremos distinguirlos brevemente. El premio Nobel de Economía del año 2004, Joseph Stiglitz, usa el termino “neoliberal”, para referirse a determinados gobiernos y funcionarios de los organismos multilaterales de desarrollo; como el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM), quienes creerían religiosa y ciegamente en el “libre mercado”; es decir, en el libre juego de la oferta y demanda y con el Estado “manos fuera de la Economía”. Para sectores de opinión política e ideológica -de raíces marxistas- el termino “neoliberal” es el sinónimo actual de lo que antes significaba “modo de producción capitalista”, “economía burguesa” o “sociedad de explotación del hombre por el hombre”. Determinados sectores de opinión económica, usan a palabra “neoliberal” en oposición a diversos términos, tales como: “economía planificada”, “economía mixta”, “economía keynesiana” o “mercados con regulación del Estado”. Para ciertas enciclopedias e historias del pensamiento económico, hablar de “economía neoliberal” o “economistas neoliberales”, son formas de clasificación de la ciencia y la historia del pensamiento económico; más en un contexto de libertad de expresión que de rigurosidad epistemológica e histórica; aspectos éstos, que serian necesarios resolver –institucionalmente- en el mundo académico de la ciencia económica.

La ciencia económica basa su objeto de estudio en el principio de la escasez: necesidades y deseos humanos infinitos frente a recursos escasos. Ningún individuo escapa a esta realidad (o fatalidad). Por lo tanto, reconocer este principio, impone un imperativo ético: se debe utilizar los recursos de manera eficiente o racional. La solución de este problema, es el objetivo o campo de acción de la Economía y su condición de ciencia.

Es lógico pensar que, desde que apareció la especie humana en la faz de la tierra; éstos, desarrollaron actividades de consumo, producción e intercambio como formas de asignación de recursos para resolver sus necesidades y deseos. El desarrollo de estas actividades; desde sus formas primitivas hasta las modernas, de hoy, siguen constituyendo ámbitos de natural acción racional humana.

Por naturaleza, los individuos son racionales: toman decisiones y asignan recursos sí y solo sí, son beneficiosos (cuando el beneficio es mayor que el costo). Sin embargo, hay dos problemas que aclarar: gracias a la natural racionalidad humana; los individuos pueden crear riqueza neta; o, sólo hacer transferencias, en juegos de suma cero o juegos de suma negativos. La realidad construida por los individuos es racional; pero, cuando el balance de los costos y beneficios es económico (computando todos los costos y beneficios); no pueden ser considerados racionales, aquellas decisiones con resultados de suma cero o negativos. Para evitarlos, se hizo necesaria la formación moral de los individuos; pero, básicamente, gracias al invento del Estado; se acuerda reglas de juego al accionar humano, incluidas las asignaciones de recursos, para lograr que sean paretianos; o sea, no debe haber un perdedor.

La ciencia económica moderna (neoclásica); parte por reconocer la actividad económica humana como natural; y, al invento del Estado, como necesario para la vida y la convivencia social, en su condición de servidor. Son los individuos quienes deciden qué consumen, qué producen y qué intercambian. Se reconoce a esta conducta humana como formas de manifestación de la libertad (libertad de elegir). Al intercambio entre ofertantes y demandantes se le conoce como el Mercado. O sea, en el campo de las actividades económicas, la moral, junto a las normas que acuerda el estado para la sociedad; deben optimizar las acciones humanas: maximizar sus capacidades creadoras de riqueza (privada y social) y minimizar sus actividades de transferencia o destrucción de recursos; que generan perdedores. Garantizar el resultado paretiano, de las asignaciones económicas, le da un rol civilizador a la ciencia económica.

La Economía es una ciencia y el neoliberalismo es una doctrina política; e incluso, se cree que es una ideología. A diferencia de muchas otras ciencias; especialmente en algunos países en desarrollo, la ciencia económica no es respetada como tal; y, pretende ser un espacio de disputa ideológica y/o doctrinaria; incluso, entre economistas, con poca o nula formación académica en Teoría Economía (especialmente, Microeconomía) y Economía Pública, modernas.
Al igual que las otras ciencias, la Economía tuvo su proceso de evolución para llegar a su condición de tal. En su proceso de construcción, no sólo habrían influido todas las primeras formas de pensamiento y explicación (mitológicos, religiosos, escolásticos, ideológicos; etc.), incluida la filosofía; que las civilizaciones encontraron para sus problemas y soluciones; sino que, además, habría estado muy influenciada por los procesos y pensamientos políticos e históricos de las civilizaciones. Muchos, de estos aspectos, todavía la tienen marcada; e, influyen en ciertos sectores que no conocen la versión moderna actual de la teoría económica (especialmente microeconómica) y de las políticas públicas; especialmente, las asociadas a corregir los fallos del mercado; a través de sus funciones económicas de estabilización, asignación y redistribución.

Muchos de los principios y prescripciones científicas de la Economía, erróneamente son atribuidos a la doctrina neoliberal. Pero; también, a ésta doctrina, se le acusa de pretender hacer prescripciones económicas que no es sostenida por la ciencia económica. Desarrollaremos la principal y de mayor actualidad en el presente periodo; el supuesto argumento “neoliberal” de respetar el funcionamiento del “libre mercado” cuya vigencia debe ser natural y sin intervención del Estado; porque se regula solo, garantiza el equilibrio y logra el bienestar social. Al respecto, la ciencia económica, reconociendo el carácter natural de las actividades económicas; reconoce que, en ausencia de moral y reglas de juego, muchas decisiones económicas se realizarían en escenarios de mercados imperfectos; o, no competitivos, generando ganadores y perdedores. El modelo de mercado de competencia perfecta es teórico y útil para construir, desde reglas de juego acordadas desde el Estado, un escenario que garantice que las asignaciones de recursos escasos sean eficientes y paretianos. Es posible imaginar que la humanidad, en el Estado de la Naturaleza (antes del invento del Estado), ya tenía ciertas pautas morales para garantizar que el accionar humano (incluido el económico) garantice la vida social. Pero, fue el invento del Estado; la forma más eficaz de garantizarlo. Por historia, sabemos que las primeras reglas de juego, de importancia para la Economía, fueron: el respeto a la propiedad privada, honrar deudas, cumplir los contratos, monedas y productos fieles, etc. En la época moderna actual, las reglas de juego en la Economía se han ampliado a todas las formas de prevención, prohibición y solución de los denominados fallos del mercado: situaciones en que los mercados reales pueden no estar funcionamiento en el sentido óptimo de pareto; o sea, generando perdedores. Incluso, se acepta la intervención del Estado en la Economía por razones de equidad (caso redistribución); sin generar distorsiones ni abandonar los mecanismo de mercado. El proceso de intervención pública en la Economía; requiere de la construcción de una compleja institucionalidad económica; cuya eficacia evoluciona con el aprendizaje y el progreso teórico y social.

Creer que el “libre mercado” garantiza el equilibrio económico permanente es asumir que se tiene información perfecta y que los gobiernos no la distorsionan con políticas públicas erráticas. En la vida real, ante fallos de la información, las Economías son naturalmente cíclicas; no sólo como consecuencia de malas políticas publicas; sino porque, también, son permanentemente afectadas por los shocks (acontecimientos inesperados) que pueden ser positivos o negativos; y, son de diversa índole (económica, política, fenómenos y trastornos naturales, etc.). Es el natural carácter cíclico, del desempeño económico, la que ha generado la necesidad de que el Estado, cumpla funciones fiscales de estabilización.

A la creencia (neoliberal), de que el libre mercado garantiza el bienestar, la ciencia económica no la respalda. Sobre el bienestar, hay muchos juicios de valor relativos; y, constituye una aspiración social, más que un resultado económico. Las ciencias son incompatibles con los sentimientos y emotividad humana. Si la asignación eficiente (en sentido paretiano) de recursos escasos; sólo es factible en mercados competitivos; a, tal mecanismo, no se le puede requerir el bienestar o felicidad humana. El aporte de la Economía, a la inquietud humana por el bienestar, es el crecimiento económico sostenible; como su condición necesaria, pero no suficiente.

Es objetivo afirmar que el esfuerzo humano por crear conocimientos, siempre estuvo determinado por la imperiosa necesidad de resolver sus problemas (carencias, anomalías, pérdidas, etc.). Esto es bien nítido en el caso de la ciencia médica: si, en la vida real, las enfermedades no fueran ningún problema para los individuos y la humanidad; entonces, no habría ciencia médica ni sus profesionales. Si los individuos no tuvieran, naturalmente, necesidades y deseos infinitos; o, si naturalmente, utilizaran recursos escasos de manera paretiana; o, si los recursos fueran libres, abundantes y gratuitos; entones, no habría ciencia económica ni economistas.

El proceso de construcción de conocimientos especializados; ha evolucionado históricamente; desde sus formas mágico religiosas; pasando por el empirismo, ideologías, etc.; hasta el racionalismo y procedimiento científico actual. Además; en el caso de la ciencia económica, desde que se crea el Estado; ha sido influenciada por la política y los procesos históricos. Debido a lo anterior, sus primeras publicaciones, se conocieron bajo la categoría de Economía Política.

El desarrollo de las ciencias, como procesos de conocimiento de los problemas, en su relación causa – efecto; y, su capacidad de prevenir, resolver y/o predecir se ha hecho de manera especializada; pero, coordinada e integrada. Las ciencias, como formas de conocimiento objetivo, son incompatibles con toda forma de pensamiento no científico: ideologías, creencias, supersticiones, etc. ¿Cómo demostrar que la Economía ya es una ciencia? La epistemología, nos da luces a este respecto. Tener campo de estudio; un modelo teórico; la universalidad de sus premisas; y, la comprobable eficacia de sus soluciones y predicciones, que deben ser abiertas, son las características más importantes de una ciencia.

En Economía, el problema de la escasez de recursos es válido para todos los individuos. La solución paretiana, de tal problema, es su objeto de estudio. El escenario económico competitivo (Mercado de Competencia Perfecta); como el mejor mecanismo que garantiza la asignación paretiana de los recursos escasos; constituye su Modelo Teórico; y es científicamente construido. Igualmente, es cada vez mayor la eficacia de sus premisas e implicancias, asociados al aprendizaje y la construcción de una buena institucionalidad económica.
La ciencia económica moderna, en su proceso de construcción, se nutre de los conocimientos que aportan las ciencias, la filosofía y la política; modernas. En base a los conocimientos de las ciencias (biología, psicología, etc.), se acepta la condición humana como especie superior (concientizable) del reino animal; y, el respeto al carácter natural de su libertad, racionalidad, individualismo, etc. En base a la filosofía moderna, se acepta al Estado como un invento histórico, con carácter de servidor (no de amo), útil para garantizar la vigencia de la humanidad y la vida social; a través de sus facultades para acordar reglas de juego que garanticen resultados paretianos en la acción humana; y, haciendo de los individuos, hombres buenos; asociado a su formación moral. De la política moderna; la Economía, reconoce la necesidad de construir una institucionalidad (normas y acciones de gobierno) que permitan la adecuada gobernabilidad; evitando políticas que distorsionen o eliminen el funcionamiento de los mercados; y, que garanticen las decisiones libres de consumo, producción e intercambio de los individuos, dentro de reglas de juego. Reconocemos, en coincidencia con la doctrina liberal, que la construcción de un buen sistema político democrático es el escenario más adecuado para lograr la gobernabilidad.

Como toda ciencia, la Economía, es incompatible con las ideologías: sistemas cerrados de ideas dogmaticas (consideradas como buenas; sin mayor comprobación práctica); y, con premisas e implicancias que no permiten reconocer ni resolver los problemas humanos de manera eficaz ni sostenible. Son muchos, aun, los que creen que el objetivo de una ideología es ser la fuente que aporta una visión, un programa de acción y una ruta de salida para los problemas de la gente. Como forma de pensamiento y acción, las ideologías, forman parte de la evolución de las reflexiones humanas sobre el porqué de las cosas y los juicios de valor. Su existencia y vigencia tuvo su explicación más, en la ausencia de ciencia y tecnología -para conocer y resolver los problemas-; que, en su condición de fuentes y opciones validas para conocerlos y resolverlos. Por ser funcionales al voluntarismo y romanticismo humano (y no a la realidad), la coexistencia de varias ideologías, legitima las verdades relativas (que son ciertas en el terreno emotivo – especulativo); pero, que es contrapuesta al carácter universal (pero evolutivo) del conocimiento científico. El ocaso de las ideologías; no es debido a los contundentes fracasos de sus voluntaristas experimentos económico - sociales; ni, al supuesto triunfo e imposición de una “ideología única” (neoliberal). El fin de las ideologías; está marcada por la revolución científica y tecnológica, que viene proveyendo a la humanidad de conocimientos y técnicas eficaces y sostenibles para entender y resolver lo problemas humanos.

El tema de los sueños humanos se protagoniza en el –voluntarista- mundo político, cuyos protagonistas son los partidos políticos y los gobernantes. En los países desarrollados; aún, en condiciones de respetar y organizar –formalmente- el buen funcionamiento de los mercados competitivos; desde erráticas políticas económicas (especialmente monetarias y fiscales) los gobiernos generan déficits públicos y relajan la supervisiones o regulaciones (especialmente de los mercados financieros); generando endeudamiento público insostenible, inflación y desequilibrios económicos. En el caso de los países en desarrollo; junto a las distorsiones mencionadas (para países desarrollados), hay políticas redistribucioncitas que amenazan con intervenir e, incluso, reemplazar el mecanismo de mercado en base a controles, planificación burocrática y diversas prohibiciones. Dado que hay una creencia –aun extendida- de que la organización de una Economía es problema de “soberanía” y libertad de elección (de “modelos económicos”), la historia se ha - y está- encargando de demostrar cuán eficaces y sostenibles son los modelos económicos alternativos a la Economía de mercado. Pero, también, esta permitiendo –vía el aprendizaje- una mejor organización y desarrollo institucional de éste modelo económico; a través de la traducción en normas (constitucionales y legales) de las mejores prescripciones de la ciencia económica.

Finalmente; en cuanto al papel y rol de los Economistas, frente a su ciencia y las doctrinas o ideologías; lo coherente es que conozcan y defiendan los principios y teorías que encierra la ciencia económica; demuestren su ética profesional en la aplicación de sus prescripciones; y, que su pensamiento y practica política, sea coherente con los fundamentos epistemológicos y científicos de su profesión.


viernes, 2 de enero de 2009

ECONOMÍA MUNDIAL, NACIONAL Y REGIONAL.

BALANCE DEL AÑO 2008 Y PERSPECTIVAS PARA EL 2009.
Por: Dr. Econ. Carlos A. Dávila Rojas*

I.- EL CONTEXTO MUNDIAL Y LATINOAMERICANO.

En tanto la economía peruana es cada vez mas abierta, empezaremos por describir la situación económica internacional, que es su natural contexto externo. Recordemos que nuestro país ha firmado Tratados de Libre Comercio (TLC) con Tailandia, EEUU, Canadá, Singapur y China. Están en proceso de negociación los TLC con la Unión Europea, México y el Acuerdo de Complementación Económica (ACE) con Chile. Este año se empezará a negociar TLC con Centro América y Corea del Sur. A futuro, se tiene previsto negociar los TLC con Japón y Hong Kong.

La crisis financiera de EE.UU que se desato en enero del año 2008 y se expandió mundialmente, por la fuerte interdependencia de los mercados bursátiles y el rápido contagio; provocando, desde octubre, el colapso de las bolsas de valores de todo el mundo; es el fenómeno que explica la actual desaceleración del crecimiento económico mundial.

En base a información del Fondo Monetario Internacional (FMI), Banco Mundial (BM) y la autoridades económicas de la Unión Europea, Japón y China, podemos observar en el Cuadro Nº 01, que los resultados económicos de las potencias económicas el año 2008 fue de bajos niveles de crecimiento del Producto Bruto Interno (PBI) de cada uno de ellos; incluso, de la República China que proyectaba un crecimiento de 11%. Para el año 2009, todos estiman que el ciclo económico mundial será el más crudo; siendo las proyecciones de crecimiento del PBI, de las potencias económicas, bastante disminuidas, respecto al 2008.

CUADRO Nº 01
P.B.I. DE POTENCIAS ECONÓMICAS. 2008-2009.


No se puede negar que los principales países, a los que exportamos, han entrado a una recesión (EEUU, Europa, Japón, etc.); por lo que los precios y volúmenes de nuestros productos de exportación (minerales, textiles, agroindustriales etc.); la disponibilidad de capitales, el turismo y las remesas están disminuyendo; afectando el desempeño de nuestra economía.

En cuanto al crecimiento y proyección del PBI de América del Sur, para los años 2008 y 2009 respectivamente, observamos en el Cuadro Nº 02 que, según los pronósticos del FMI, BID Y CEPAL; América Latina, como continente, creció algo mas del 4% el año 2008; pero que el próximo año, 2009, habrá una fuerte contracción a 3.2% y 3%, según el FMI y BM; o de solo 1.9% según la CEPAL. Respecto a estos resultados, sin duda que el crecimiento del PBI del Perú, es y será, más alto.


CUADRO Nº 02
P.B.I. DE AMERICA LATINA. 2008 Y 2009

El año 2009, según los analistas, será el peor año del ciclo recesivo de la economía mundial. Los niveles de desempleo en los países ricos serán superiores al 8%. Se estima que, a partir del segundo o tercer trimestre del año 2010, se retome la senda del crecimiento económico sostenido.

II. PERÚ. EL CRECIMIENTO ECONÓMICO Y LA INFLACIÓN EN EL AÑO 2008.

Con información del BCRP, INEI y MEF, podemos observar en el Cuadro Nº 03, que el crecimiento económico del PBI -2008, sería de un 9.5% (estimado); inferior a las tendencias del 11% que se registraba a julio del año 2008, pero superior al 6.5% proyectado por el Gobierno. Los sectores: construcción, comercio y manufactura habrían liderado el crecimiento; gracias a la disponibilidad de buenos servicios de crédito. Desde julio de 2001 a diciembre de 2008, el Perú acumuló 90 meses de crecimiento económico. Recordemos que el PBI del Perú, creció en 7.6% el año 2006 y 8.9% el año 2007. El resultado mas preocupante del año 2008, fue la inflación que llego al 6.65% (IPC-Lima Metropolitana); muy superior al estimado (entre 1% y 3% anual) y reajustado (entre 4% y 5.8% anual), que hizo el Gobierno. Recordemos que la inflación acumulada del año 2002 fue de 1,52%, del 2003 fue de 2,48%, del 2004 fue de 3,48%, del 2005 fue de 1,49%, del 2006 fue de 1,14% y del año 2007 fue de 3,93%. Respecto al tipo de cambio, el resultado fue superior al estimado, observándose una apreciación del Dólar USA, que al 31.12.08 se cotizó en S/.3.13 Nuevos soles.

CUADRO Nº 03
PERÚ: P.B.I., INFLACIÓN Y TIPO DE CAMBIO. AÑO 2008.

En el Cuadro Nº 04, en base a información del Índice de Precios al Consumidor (IPC) de Lima Metropolitana (LM), podemos observar la evolución de la inflación mensual y anualizada del año 2008.

CUADRO Nº 04
EVOLUCIÓN DE LA INFLACIÓN
IPC. LIMA METROPOLITANA. PERÚ. 2008

El alza incesante de los precios, fue básicamente por factores externos: el alza mundial en el precio del petróleo -desde hace varios años-, a lo cual se ha sumando, desde los primeros meses del año 2008, el alza en los precios de los alimentos; especialmente, los derivados del trigo, el maíz y oleaginosas. Los factores que explicaban el alza del precio del petróleo y sus derivados eran el aumento de la demanda (por el crecimiento económico mundial, especialmente de los gigantes China y la India); la disminución de la oferta (por desabastecimientos temporales que generan los conflictos bélicos en el medio oriente) y las acciones especuladoras; asociados a lo anterior. En cuanto al alza en los precios de los alimentos derivados del trigo, el maíz y la soya; fueron por una mayor demanda y, básicamente, porque la producción de biocombustibles ha empezado a demandar gran cantidad de esos insumos; generando una crisis alimentaria global. La especulación y ciertos problemas climáticos, al afectar la producción, también incidieron en el alza de precios. Debido a la crisis financiera y la recesión o desaceleración económica internacional, desde el último trimestre del año 2008, hay un proceso de reducción drástica de esos precios internacionales.

III.- PERÚ. LAS PROYECCIONES PARA EL AÑO 2009.
Todos los individuos, tienen fuerte preocupación por saber lo que pasara en el futuro, para tomar adecuadamente sus decisiones, en varios ámbitos de interés. Aunque el desempeño económico futuro de cualquier país tiene fuerte dosis de incertidumbre; en todos los países del mundo, se acostumbra realizar ciertos pronósticos sobre el comportamiento macroeconómico de sus economías, para que sirvan como referencia orientadora a las políticas públicas y las decisiones de los agentes económicos. En nuestro país, el gobierno, previo al proceso de elaboración y aprobación Presupuesto General de la República define un Marco Macroeconómico Multianual (MMM) que es el documento más relevante en materia económica, la misma que contiene las principales políticas y proyecciones macroeconómicas, elaboradas sobre la base del escenario macroeconómico que se prevé como el más factible para los siguientes años. En tanto las economías son cada vez más interdependientes, debido al fenómeno de la globalización, las hipótesis acerca del contexto Internacional, son fundamentales para realizar determinados pronósticos. En cuanto al análisis y explicaciones que hacen los Economistas; también, hay ciertas diferencias; no tanto de enfoque teórico o académico; sino de técnicas de medición, cantidad y/o calidad de la información. En el Cuadro Nº 05, observamos las proyecciones de la economía peruana, según el MMM del Ministerio de Economía y Finanzas, para el presente año (2009).


CUADRO Nº 05
PERÚ. PRONÓSTICOS ECONÓMICOS. AÑO 2009

Un crecimiento del PBI de 7%, es considerado bastante optimista. Según otras proyecciones de instituciones especializadas a nivel nacional e internacional, nuestro PBI podría crecer un 5% el presente año. Se considera como bastante realista la meta inflacionaria anual del 3.5%, debido a la disminución de la demanda que están generando: la desaceleración del crecimiento económico y la disminución de los precios internacionales de los alimentos e insumos derivados del petróleo, trigo, soya, etc. El tema que preocupa, sin embargo, son las estructuras monopólicas y oligopólicas de nuestros mercados, en los productos mencionados; que están impidiendo la adecuada reducción de dichos precios, en nuestro mercado interno. Se espera que el Gobierno, vía políticas de fomento de la competencia, afecte dichas estructuras y logre las respectivas correcciones (disminución) de los precios correspondientes. En cuanto al tipo de cambio; fijado (en promedio) en S/. 2.87 por Dólar para este año, 2009, no es realista. La disminución de nuestras exportaciones, la escasez de capitales, la disminución del turismo y las remesas internacionales generaran escasez de divisas y presionaran, al alza, el tipo de cambio. No es correcto financiar determinados efectos de la crisis (caso venta de dólares para evitar alza del tipo de cambio), por ser un shock permanente. El BCR no debe seguir perdiendo sus valiosas reservas de divisas y, por el contrario, hay que hacer esfuerzos para atraer divisas y dinamizar nuestras exportaciones.


IV. REGIÓN CUSCO Y GOBIERNO REGIONAL.
Según la Cámara Nacional de Comercio, Producción y Servicios (PERUCÁMARAS), en medio de un crecimiento del PBI de todas las regiones del país, la Región Cusco habría registrado un 7.9% de crecimiento económico, el año 2008. En cuanto a la inflación, en nuestra Región esta cifra alcanzaría más del 10%. Se conoce que este fenómeno es debido al turismo. En cuanto a avances de la descentralización, la transferencia de competencias y funciones a los Gobiernos Regionales (GGRR), desde la PCM; a octubre 2008, se transfirieron más de 4 mil 157 funciones de un total de 4,500; es decir, una efectividad del 92.4%. Lo que más resalta en la evaluación de la dinámica descentralizadora, es la capacidad de ejecución de los presupuestos de inversión, de los GGRR. El Cuadro Nº 06, nos muestra que el Gobierno Regional (GR) del Cusco, el año 2008 habría ejecutado el 53.31% de su presupuesto. Si recordamos que el año 2007, la ejecución fue del 38.73%, podemos decir que, en el GR del Cusco, es visible un proceso de aprendizaje y avance en la capacidad de ejecución de obras; aunque todavía a pequeña escala.

CUADRO Nº 06
EJECUCIÓN DE PRESUPUESTO PARA INVERSIONES.
GOBIERNO REGIONAL CUSCO.
( Nuevos Soles)

Si al presupuesto inicial para inversiones del 2009, que asciende a 280 millones de Nuevos Soles, sumamos los casi 200 millones que sobra del año 2008; el GR-Cusco contará, para el presente año, con alrededor de 480 millones de Nuevos Soles. Recordemos que en un escenario de crisis será urgente que los Gobiernos locales y regionales mejoren su capacidad y calidad en el gasto de inversión, como parte de la política anticrisis que será necesario llevar adelante este año. Desde el GR Cusco, se han anunciado obras de mediana envergadura; como hospitales y carreteras, además de algunas trasferencias, para este año. Sin embargo, hay que seguir haciendo esfuerzos por lograr un plan de inversiones concentrado en grandes obras de verdadero impacto en el desarrollo regional. Para el presente año, se prevé que el PBI regional crecerá menos que el 2008, y ya es bastante visible la disminución del flujo turístico; por lo que será urgente la implementación de planes que ayuden a crecer y proteger a este sector, siendo alentador los compromisos de inversión, en hoteles de más de 05 estrellas, en el presente año. Sería importante que la evaluación de gestión los GGRR, se amplié a aspectos de transparencia, políticas sociales y políticas regionales sectoriales.

V. LAS POLÍTICAS PÚBLICAS Y PLANES ANTICRISIS.

La Economía reconoce como normal el desempeño cíclico de la actividad económica. Sin embargo, tales fluctuaciones, solo deberían estar determinados por acontecimientos inesperados (shocks, de índoles diversas) y que deben ser estabilizados con políticas públicas. Lo que no es aceptable es que las crisis y ciclos económicos -especialmente recesivos-; sean por intervencionismos distorsionadores, ausencia y/o negligencia de las funciones reguladoras del Estado. La ciencia económica, gracias al aporte genial de Keynes, prescribe que, en épocas de crisis, el Estado debe cumplir un rol estabilizador y de liderazgo; a través de políticas fiscales y monetarias activas o contra cíclicas. Es por ello que, en el contexto de la crisis actual, es visible observar que todos los Estados (de los países ricos y emergentes) vienen asumiendo e implementando planes anticrisis. En los marcos de continuidad a los procesos de integración comercial y de una mejor regulación y supervisión de sus instituciones financieras (IIFF); particular importancia están cobrando los fondos de salvataje al sistema financiero (para restablecer la liquidez y la confianza); la asunción de IIFFs por parte del Estado; las reducciones de las tasas de interés referencial –vía políticas monetarias-; un mayor gasto en inversiones de infraestructura (por tener fuertes impactos en el empleo) y un extensivo sistema de subsidios a los pobres y desempleados. Un hecho nuevo, no conocido anteriormente, son los planes de salvataje a determinadas industrias (caso automóviles en EEUU), por tener fuertes eslabonamientos en las economías y para evitar que la recesión y el desempleo se agudicen. Nuestro país, que no tuvo crack bancario ni necesidad de planes de salvataje financieros ni sectoriales; que tiene Reservas Internacionales Netas (RIN) de mas de 30,000 millones de dólares y un ahorro fiscal de casi 1,500 millones de dólares; tiene un Plan anticrisis con un fondo de 10 mil millones de soles. Se espera que su uso sea oportuno, orgánico, de calidad y eficaz. Especial atención deben tener los programas sociales, dado que un 38% de peruanos se encuentran en situación de pobreza y cuya situación se deteriorará por la desaceleración del crecimiento económico. No hay que generar expectativas en sectores de productores ni consumidores que tendrán fuerte incentivo para direccionar –parte de esos recursos- hacia sus intereses.

Finalmente, se espera que la actual crisis y sus impactos constituyan una gran oportunidad para seguir mejorando la competitividad del país (caso inversiones en infraestructura); avanzar en la reforma del Estado (caso calidad y eficacia en inversiones y la gestión pública); mejorar la regulación de los mercados para hacerlos mas competitivos (caso combustibles y alimentos importados) y ayudar a mejorar nuestra estructura y competitividad productiva transable y no transable (aprovechando la disminución de ciertos costos de producción).

VI. EMPEZAMOS EL AÑO CON GRAN ENTUSIASMO DE LOS AGENTES ECONÓMICOS.

Es muy normal que, en épocas de crisis, los inversionistas se muestren conservadores en sus decisiones y dejen de liderar el dinamismo económico. Sin embargo; lo que se observa en nuestro país es que, frente a la desaceleración económica prevista para el 2009, los estados de ánimo de los empresarios, la ciudadanía y el gobierno son de optimismo. Según datos de encuestas en Lima, de fin de año 2008, para un 83% de los empresarios el empleo no caerá; un 96% de ellos califico su situación financiera como muy buena y dijeron no tener problemas de financiamiento; y un 77% de las empresas espera una demanda mayor o igual de sus productos en los próximos tres meses. En cuanto al optimismo ciudadano, más del 60% de los peruanos entrevistados piensan que el año entrante será mejor que el actual y, para un 20%, seguirá igual. En cuanto al optimismo del gobierno, además de los visibles gestos y declaraciones entusiastas del Presidente Alan García, el MEF estima que el primer Trimestre del año 2009 podríamos crecer entre 7% y 8%. Se espera que el optimismo mencionado, de todos los agentes económicos, coadyuven a un buen desempeño de nuestra economía.

sábado, 20 de diciembre de 2008

CRISIS ECONÓMICA: LA TEORÍA Y LAS POLÍTICAS PÚBLICAS.

Por: Dr. Econ. Carlos A. Dávila Rojas

La Economía, es la ciencia de la elección. Estudia la asignación racional y paretiana (no debe haber un perdedor) de los recursos escasos, entre opciones alternativas; que realizan los individuos con necesidades y deseos ilimitados. El mejor mecanismo, de tal asignación, es el mercado competitivo (que la Teoría Económica representa a través del Modelo Teórico de Mercado de Competencia Perfecta). Tal modelo, es la representación del marco ideal o perfecto de organización de una economía; en base a supuestos básicos útiles para identificar y resolver los problemas de los mercados reales. Por naturaleza, los individuos son libres y toman decisiones racionales; sin embargo, no todas ellas son paretianas; por lo que es necesario establecer una institucionalidad que lo garantice; siendo el Estado, el encargado de construirlo; teniendo como modelo orientador el escenario competitivo. Si los recursos no fueran escasos y/o si los individuos la asignaran, de manera natural, racional y paretianamente; entonces, no serían necesarios la ciencia económica ni los Economistas. Lo que es observable en los mercados reales es un conjunto de “fallos de mercado” (asignación irracional y/o no paretiana de recursos escasos); las mismas que requieren de compensaciones, soluciones, correcciones y/o regulaciones a través de políticas públicas. Uno de los fallos de mercado es el carácter cíclico del desenvolvimiento económico; aún cuando se tenga una buena institucionalidad. Los ciclos son provocados por acontecimientos inesperados, de diversa índole, o shocks (económicos, meteorológicos, histórico-sociales, etc.). La historia económica registra que la mayor ocurrencia de los ciclos, especialmente los sobrecalentamientos y recesiones, han sido provocados por los Estados; a través de distorsiones o “fallos del Estado”. Las últimas crisis financieras y económicas (especialmente la asiática de 1997, y la de EEUU del presente año), han sido provocados por ausencia o negligencia reguladora de los mercados financieros; en los que están presentes varios fallos de mercado (riesgo y moral hazard, incertidumbre, asimetrías, etc.); y, en cuyos contextos, el comportamiento estratégico de sus agentes (banqueros, financistas, especuladores, etc.) es generalizado y recurrente. Un aspecto básico de los mercados monetarios, financieros y bursátiles es su fuerte interdependencia y solo funcionan bien en base a la confianza que inspira su institucionalidad económica (normas regulatorias, superintendencias, supervisiones, etc.). Basta que una Institución Financiera (IIFF) entre en dificultad para arrastrar al resto del sistema, generando un crack o crisis financiera. Dado que la interdependencia de este sector se acentuaba, por la globalización, era de esperar que los Estados apliquen y coordinen sus políticas de regulación y supervisión. La actual crisis, recién los está obligando a ello. Cuando las crisis financieras son profundas contagian al sector real de la economía. La escasez del crédito, la desintermediación del dinero y la desconfianza (de ahorristas e inversionistas) empujan a las economías a la recesión; con sus consiguientes secuelas de desempleo y deflación. Lo más preocupante es que el “instinto animal” de los empresarios se torna conservador y dejan de liderar el crecimiento económico hasta que se restablezca la confianza. Cuando una economía entra en crisis financiera y/o económica; es difícil que -vía el mecanismo autónomo del mercado- se restablezcan los equilibrios; toda vez que se configuran escenarios de “dilema del prisionero”. Es por ello que, la ciencia económica, gracias al aporte genial de Keynes, prescribe que el Estado debe cumplir un rol estabilizador y de liderazgo; a través de políticas fiscales y monetarias activas o contra cíclicas. Luego de restablecer la normalidad se debe dejar funcionar los mecanismos de mercado, dentro de la adecuada institucionalidad económica pertinente. La forma clásica y eficaz de la política fiscal activa (aumentar el gasto público y reducir tasas de interés) se aplicaron en economías cerradas o con poco comercio externo. En un contexto de mayor integración comercial; la intervención del Estado (vía políticas monetarias de los Bancos Centrales y operaciones de mercado abierto) en la fijación de las tasas de interés, es solo referencial; y, actualmente, es fijada por el global y competitivo mercado financiero. Si la crisis financiera afecta la liquidez, la operatividad del sistema financiero y la confianza; es obligación del Estado estabilizarlo; y, si es necesario, puede asumir directamente algunas instituciones financieras (IIFFs) (para evitar efectos recesivos, el incremento del desempleo y/o estafas masivas a ahorristas y aportantes). Luego, al restablecerse la normalidad, dichas IIFFs deben volver al sector privado. Los Estados de los países ricos, por la gran influencia de sus políticas monetarias y fiscales, son los agentes más importantes del sistema financiero internacional. Si una crisis financiera ocurre por fallos del Estado (distorsiones, negligencia o ausencia de políticas regulatorias), con mayor razón está obligado a cumplir su función estabilizadora; además de la función redistributiva a favor de los sectores sociales golpeados por la crisis. En el contexto teórico y de la crisis descrita, es visible observar que todos los Estados (de los países ricos y emergentes) vienen asumiendo e implementando planes anticrisis. En los marcos de una mejor regulación y supervisión de sus IIFFs; particular importancia están cobrando los fondos de salvataje al sistema financiero (para restablecer la liquidez y la confianza); la asunción de IIFFs por parte del Estado; las reducciones de las tasas de interés referencial –vía políticas monetarias-; un mayor gasto en inversiones de infraestructura (por tener fuertes impactos en el empleo) y un extensivo sistema de subsidios a los pobres y desempleados. Un hecho nuevo, no conocido anteriormente, son los planes de salvataje a determinadas industrias (caso automóviles en EEUU), por tener fuertes eslabonamientos en las economías y para evitar que la recesión y el desempleo se agudicen. Aunque la crisis financiera y económica actual, es mundial; no todos los países son afectados por igual, ni todos tienen similares capacidades de estabilización. En el contexto de la globalización; los países más abiertos, con mayores acuerdos comerciales y capacidades exportadoras pueden evitar fuertes recesiones, y viceversa. Los países con ahorros fiscales, buenas reservas de divisas y disponibilidad de crédito -externo e interno- pueden financiar mejor sus planes anticrisis y viceversa. En el caso del Perú; por tener: una economía abierta, ahorros fiscales, reservas internacionales y disponibilidad de crédito externo (porque el gobierno mantiene la estabilidad y confianza) estamos en mejores condiciones para enfrentar la actual crisis. Sin embargo, hay que construir consensos y cuidar los necesarios liderazgos en lo político (Presidente) y económico (Ministro de Economía). No es correcto financiar determinados efectos de la crisis (caso venta de dólares para evitar alza del tipo de cambio), por ser un shock permanente. El BCR no debe seguir perdiendo sus valiosas reservas de divisas en momentos en que disminuyen las exportaciones, las remesas, el turismo y las inversiones extranjeras. Todo lo contrario, hay que hacer esfuerzos para atraer divisas y dinamizar nuestras exportaciones. Aunque se tiene un Plan anticrisis, financiado con 10 mil millones de soles; su uso debe ser oportuno, orgánico, de calidad y eficaz. No hay que generar expectativas en sectores de productores ni consumidores que tendrán fuerte incentivo para direccionar –parte de esos recursos- hacia sus intereses. Es bueno recordar que los planes anticrisis no son para anular la etapa recesiva del ciclo económico; sino, para atenuarlo y reducir su duración; por lo que será normal afrontar sus secuelas, haciéndose necesario un liderazgo político y económico cauto y creíble. Finalmente, es bueno recordar que la actual crisis y sus impactos deben constituir una gran oportunidad para seguir mejorando la competitividad del país (caso inversiones en infraestructura); avanzar en la reforma del Estado (caso calidad y eficacia en las inversiones públicas); mejorar la regulación de los mercados para hacerlos mas competitivos (caso combustibles y alimentos importados) y ayudar a mejorar nuestra estructura y competitividad productiva transable y no transable (aprovechando la disminución de ciertos costos de producción). Sin duda alguna, el Estado deberá asumir un fuerte compromiso con los afectados (pobres y desempleados), cuyo número aumentara y pueden ser utilizados para fines desestabilizadores; por lo que, sin duda alguna, el gobierno debe prepararse para defender la estabilidad política y nuestro sistema democrático.

(*) Docente UNSAAC. http://davilarojas.blogspot.com

miércoles, 19 de noviembre de 2008

PERÚ: DIAGNÓSTICO Y POLÍTICAS PÚBLICAS ANTICRISIS.

Por: Dr. Econ. Carlos A. Dávila Rojas*

La crisis financiera actual, iniciada en los EEUU, es la primera que tendría mayor alcance global. En correspondencia, las políticas anticíclicas, también deben ser globales. Eso es lo que parecen buscar el Presidente Norteamericano G. Bush y el Fondo Monetario Internacional (FMI). En tales perspectivas; ya se reunieron, en Washington, los países ricos y emergentes (G-20); y, aunque no elaboraron un Plan Conjunto, acordaron: continuar con políticas fiscales activas para contrarrestar los severos efectos de la crisis financiera en la economía real del mundo; reforzar sus órganos de regulación y supervisión financiera; reformar el sistema financiero internacional (FMI, BM, etc.); evitar el proteccionismo y continuar con los procesos de integración comercial. La acción colectiva, anticrisis, obligó a EEUU y los países ricos, a reconocer a otros países emergentes (como China, India, Brasil, etc.) cuya presencia y participación en las políticas simultaneas, anti crisis, serán cruciales. La decisión de muchos gobiernos de destinar recursos públicos para el proceso de rescate de instituciones financieras; la asunción, por parte del Estado, de algunas de ellas por insolvencia; y, la decisión de expandir el gasto público, para contrarrestar la recesión; constituyen actualmente, formas de respuesta generalizada a la crisis financiera y recesión global. Igualmente, el FMI, BM, BID y otros organismos multilaterales; han decidido poner, a disposición de muchos países, líneas de crédito disponible; para financiar políticas activas de gasto e inversión anticrisis. Luego de la Cumbre del G-20, la forma concreta de implementar sus acuerdos, para enfrentar la crisis actual, podrían estructurarse por continentes. Los gobernantes de América Latina podrían acordar los puntos concretos que ello signifique; y, luego, cada país procedería a diseñar sus propias políticas, en los marcos de los acuerdos globales y continentales. Es bueno recordar, sin embargo, que toda política activa anti crisis no es para anular un ciclo recesivo, sino para suavizar sus efectos y acortar su duración. En el caso de nuestro país, aun no es observable un Plan anti crisis bien estructurado. Ni siquiera, existe un reconocimiento pleno, de parte de las autoridades, sobre el real impacto de la crisis financiera en nuestro país. Inclusive, el propio Presidente Alan García, de manera reiterada, ha declarado que la crisis no nos afectará demasiado. No se puede negar que los principales países, a los que exportamos, están entrando a una recesión (EEUU, Europa, Japón, etc.); que los precios de los commodities (cobre, zinc, etc.) están a la baja y que; la disminución de la liquidez, en muchos países, está volviendo escasos los recursos para la inversión, elevando las tasas de interés. Para el caso del Perú, el diseño concreto de las políticas públicas anticrisis, debe partir por caracterizar adecuadamente el tipo de shock que significa la crisis financiera global. Es indudable que la crisis es externa, negativa y permanente. El carácter externo, esta dado por el origen de la crisis financiera en países extranjeros. Lo negativo, esta marcado porque las consecuencias para nuestra economía, son: la reducción de exportaciones; escasez de financiamiento; alza de las tasas de interés; disminución del turismo y las remesas (por desempleo de nuestros compatriotas). Por consiguiente, se deteriorará nuestras cuentas externas y se reducirán nuestras divisas; lo que explica la presión, al alza, del tipo de cambio del dólar. Un aspecto a tener muy presente, en el escenario de la crisis financiera, es no sólo la salud de nuestro sistema bancario y financiero; sino que, al hacerse escaso la liquidez internacional, nuestros escasos recursos financieros pueden ser atraídos al exterior, debido a que ofrecen mejor rentabilidad e intereses. Esta amenaza puede generar un fuerte problema de liquidez, crédito y mayor alza en las tasas de interés en nuestra economía. De ocurrir ello, se puede profundizar la recesión; afectando el desempeño de nuestras empresas (especialmente mypes); cuyas deudas se harían más costosas y/o por la imposibilidad de conseguir créditos para continuar operando o para financiar nuevas inversiones. En cuanto al carácter permanente, del shock, ello está determinado porque una crisis financiera y, especialmente, su impacto en la economía real, no son coyunturales; sino que, durarán algunos años. Recordemos, que los expertos, vienen señalando que la economía de los EEUU podría recuperarse recién el último trimestre del año 2010 o el primer semestre del 2011. Asociado a la adecuada caracterización del shock económico que nos afecta, es bueno, también, diagnosticar adecuadamente el desempeño actual y perspectivas de nuestra economía y hacer un balance de sus fortalezas y oportunidades. Creceremos, tal vez, un 9% el presente año y 5% el año 2009. Tenemos abiertos varios mercados para nuestras exportaciones (especialmente, EEUU), las que serán mayores, cuando se firmen los TLC con China, Canadá, Europa, etc. Continuamos manteniendo la estabilidad y confianza para atraer inversiones extranjeras en varios sectores (minería, infraestructura, etc.) Igualmente, tenemos un ahorro en el Fondo de Estabilización Fiscal y Reservas Internacionales, en el BCR, que alcanzan para apoyar el gasto público y cubrir hasta 2 años de necesidades de importación. La teoría económica, señala que, si un shock es permanente hay que ajustarse y vivir la nueva realidad; por lo que debemos esperar que cambien los precios y equilibrios básicos. O sea, mayor desempleo, alza en el tipo de cambio y elevación de las tasas de interés. En cuanto a inflación, ya es de por si alto. Por lo tanto, el dólar deberá flotar y el BCR debe intervenir menos (o ¿evalúan que el shock es temporal?). Sin embargo, también es necesario diseñar e implementar políticas contra cíclicas y de reactivación económica. Del shock de precios externo hemos pasado a una recesión internacional; por lo que debemos cambiar desde políticas anti inflación externa (intervenir en crédito, liquidez, reducción de gasto público y alza tasas de interés) a una responsable política fiscal activa, que sea atenuante del ajuste externo recesivo. No es correcto, por lo tanto, restringir los recursos de inversión de los Gobiernos Regionales; aunque hay que modularlos y exigir mayor calidad en las mismas. Se debe tener, especial cuidado, con los limitados recursos de inversión del sistema financiero y la disponibilidad de crédito. Es necesario, también, aprovechar las oportunidades que dan los procesos de crisis para regular mejor, transformar las estructuras oligopólicas de los mercados y para avanzar en las reformas del Estado y sus servicios públicos. Finalmente, en tanto los sectores pobres son los más golpeados por la crisis, se espera un fuerte compromiso del Estado, manteniendo y mejorando el gasto, en los Programas Sociales.

(*) Docente UNSAAC. http://davilarojas.blogspot.com/

jueves, 30 de octubre de 2008

CRISIS FINANCIERA: LOS ANÁLISIS Y LAS POLÍTICAS

Por: Dr. Econ. Carlos A. Dávila Rojas*

Cada que ocurre algún fenómeno económico, especialmente negativo (caso “cracks financieros”), son varios los niveles de análisis y explicación de los mismos; especialmente, en los países en vías de desarrollo. El primero y más confuso, es el análisis periodístico o mediático. El segundo, y más controvertido, es el que hacen los políticos. Los historiadores, son un tercer grupo de análisis y opinión. Finalmente, estarían los análisis y explicaciones que dan los Economistas. En el caso del tratamiento mediático, de los fenómenos económicos, lo más resaltante es su carácter diverso, confuso y de bajo nivel técnico o teórico. Una gran mayoría de periodistas, reporteros, entrevistadores, etc., tienen muy poca o nula formación en Economía; por lo que, el tratamiento y difusión de la información económica es muy pobre, pero generadora de fuertes inquietudes negativas. El tratamiento político, de los fenómenos económicos, además de diverso es controvertido; por la deficiente formación e información en Economía (de muchos sectores políticos) y por la fuerte presencia o manejo de enfoques ideológicos. Lo controversial, no solo se refiere a la existencia de posturas contrapuestas (por ej. izquierda y derecha); sino que, al interior de ciertas posturas (por ej. en la izquierda), existe una variedad de opiniones; sin que sea posible comprobar cierta coherencia entre ellos. Las explicaciones que realizan los historiadores, de los fenómenos económicos; básicamente, son de comparación con otros similares -ocurridos en el pasado- y de registro de lo acontecimientos; en medio de un pobre análisis y lexicografía económica; asociado a enfoques e intereses particulares. En cuanto al análisis y explicaciones que hacen los Economistas; también, hay ciertas diferencias; no tanto de enfoque teórico o académico; sino de cantidad y/o calidad de la información. Vistos en conjunto, dada las diversas formas de trato, análisis y explicación de los hechos y/o fenómenos económicos, éstas terminan generando una gran confusión en la opinión pública; determinando y/o condicionando muchas decisiones bajo riesgo e incertidumbre. Intentaré desarrollar, brevemente, el nivel político y económico del análisis observado en la presente crisis financiera. De manera tradicional, las opiniones políticas –aun- se diferencian por su carácter o determinante ideológico: de izquierda o derecha. Para los sectores de izquierda más retrógrados, la crisis financiera actual es por el carácter “endémico” del “sistema capitalista”; por lo que debe ser liquidada y plantean como alternativa pasar al “sistema socialista planificado”. Históricamente, ésta opción es la que realmente fracasó. Una versión ultima, pero radical -de ésta tendencia-, es la que plantea que el Estado debe tener una mayor presencia en la economía; pero, no como regulador; sino, como agente activo ( ej: Tener empresas públicas; estatizar empresas consideradas “estratégicas”; etc.) También, prescriben introducir ciertas distorsiones al mercado; como el control de precios, salarios, tipo de cambio y una diversidad de subsidios insostenibles (tarifas sociales en agua, luz, etc.). Esta es básicamente la línea económica de Chávez (Venezuela), Morales (Bolivia), Correa (Ecuador) y los Kirchner en argentina. Sin embargo, existen sectores de izquierda renovados (socialistas y social demócratas modernos); que, a partir de respetar las prescripciones de la ciencia económica, señalan que la crisis estaría determinada por la excesiva creencia en la “libre oferta y demanda” que equilibran los mercados; por lo que prescriben una mayor presencia del Estado en la Economía, como regulador. Esta es la línea de Bachelet (Chile), Lula (Brasil) y Rodríguez Zapatero (España). Los comunistas Chinos, estarían también en esta línea de pensamiento; con medidas, cada vez mas audaces, para seguir creciendo en todas las fases del ciclo económico mundial. En cuanto a los sectores políticos, considerados de “derecha” (liberales y/o conservadores); éstos, en sus análisis de los fenómenos económicos, comparten y defienden los argumentos de la ciencia económica neoclásica; aunque discrepan en ciertos énfasis que deben tener las políticas publicas. Los conservadores, a diferencia de los liberales; son más partidarios del libre comercio, baja imposición y de una menor intervención y distorsión en la Economía. Las verdaderas diferencias, entre conservadores y liberales, están más en lo político y social: divorcio, aborto, inmigración, matrimonios gay, etc. En cuanto a la actual crisis financiera, aunque hay matices, ambos sectores la explican por “fallas del Estado” en las regulaciones de los “fallos de mercado” presentes en el sector financiero y bursátil. Ambos están de acuerdo en que el Estado cumpla con su papel estabilizador en la crisis; no solo interviniendo las instituciones financieras; sino también, asumiéndolas temporalmente por insolvencia y para evitar fuertes impactos de la crisis financiera en el sector real. En medio del debate, entre Economistas, respecto a la crisis actual; asociado a un amplio consenso en los análisis y soluciones; se intenta desempolvar la supuesta contradicción entre Neoclásicos y el pensamiento de J.M. Keynes; respecto al rol del estado en la Economía. Cuando una economía entra en crisis y, especialmente, en recesión; la ciencia económica asume como necesaria y correcta una intervención del Estado; para restablecer el equilibrio, estabilizarlo y devolverlo a la senda del crecimiento. Todo esto, se hace respetando el funcionamiento del mercado y su sistema subyacente de libertades económicas y políticas. Este es el gran aporte de Keynes -a la ciencia económica- y no es contradictorio con el pensamiento económico neoclásico; que reconoce esta función fiscal estabilizadora de los Estados. La forma concreta de aplicar la receta Keynesiana, en estos tiempos, sin duda; debe considerar los grandes cambios ocurridos en la economía mundial desde la época de la Gran Depresión en EEUU (1929). Algunos de esos cambios son: el carácter abierto y descentralizado de las economías, en la actual aldea global; el gran peso del sector financiero en las economías de ésta época y el papel del Estado, en el desarrollo de una buena institucionalidad económica, para garantizar el adecuado funcionamiento de los mercados en la asignación racional y paretiana (sin perdedor) de recursos escasos. Keynes, es el traumatólogo de la Economía; cuando está en crisis. No por gusto, a Keynes, se le denomino “el salvador del capitalismo”; por lo que no es correcta la actitud, de ciertos “Economistas neo keynesianos”, de prescribir y justificar activas intervenciones públicas y distorsionadoras de los mercados; cuando éstos, están funcionando adecuadamente. Finalmente; comento, en coherencia con lo analizado, la actitud de ciertos gobernantes, ante la crisis actual. En el caso de Hugo Chávez, con la estatización de ciertas instituciones financieras insolventes, por Estados solventes; cree haber recibido la aprobación de la historia a sus estatizaciones anti empresa privada. Ante la reducción del precio del petróleo (desde 150 a 60 dólares barril), no tuvo mejor idea que participar de la decisión del cartel del petróleo (OPEP) de “reducir la producción” para evitar mayores caídas del precio. Aunque sigue anunciando el “final del neoliberalismo”, lo que podría llegar al final es el financiamiento y fracaso de su alevoso proyecto de expandir su “socialismo moderno”; por evaporación de sus divisas. Chávez, sin petrodólares, no es nadie. En el caso de Argentina; la decisión de los Kirchner, de “estatizar las AFPs” con el infame argumento de la crisis financiera, es solo una cortina de humo para encubrir el fracaso de sus políticas distorsionadoras que ha llevado a la insolvencia fiscal, al Estado argentino; agravada por la reducción de sus exportaciones. Para la ciencia económica, con la Sra. K, Argentina vuelve a reeditar su irreconocible economía; haciéndose mas vulnerable su, tradicionalmente incierto, proceso político. Que diferente, la actitud de los Socialistas Bachelet y Lula; que caracterizando la crisis como una combinación del “afán de lucro” de algunos (especuladores) asociado a la falta o relajación del rol regulador de algunos Estados desarrollados; y lejos de anunciar el fin de la economía de mercado; vienen implementando, al igual que la mayoría de los Gobiernos en el Mundo, prudentes medidas estabilizadoras y fortaleciendo el rol regulador de sus Estados.

(*) Docente UNSAAC. http://davilarojas.blogspot.com/

sábado, 4 de octubre de 2008

LA ECONOMIA Y EL ROL DEL ESTADO EN LAS CRISIS FINANCIERAS.

Por: Dr. Econ. Carlos A. Dávila Rojas *

La crisis financiera que padece EEUU, que ya se hizo mundial, por la fuerte interdependencia de los mercados bursátiles y el rápido contagio; es el actual fenómeno que explica la desaceleración actual del ciclo económico mundial. Intentaremos explicar su origen, el proceso, las consecuencias y las soluciones que, para estos casos, tienen la Economía y los Estados. Asociado a las fases de expansión de los ciclos económicos no solo crecen los negocios presentes; sino que, se abren nuevas oportunidades de inversión. Muchas veces, son los gobiernos quienes lo fomentan con distorsiones y/o relajando la institucionalidad regulatoria respectiva; y, serán los agentes financieros y bursátiles los que posibiliten el financiamiento; capturando todos los beneficios que puedan. En el caso de EEUU, por la información publicada, la gestación de la actual crisis habría empezado hace más de 10 años; con el gobierno de W. J. Clinton; cuya administración, junto a varias entidades financieras, habrían presionado a muchas entidades de crédito hipotecario; para que, relajando la regulación, aumenten sus colocaciones hipotecarias entre los grupos de menores ingresos con historial de crédito y ahorros que no los calificaba como usuarios (estos son los llamados créditos basura , denominados “créditos subprime borrowers” en EEUU). En economía, sabemos que los créditos riesgosos deben pagar tasas de interés superiores a las convencionales. En este contexto, millones de hogares accedieron a la casa propia, con requerimientos menores de depósito inicial. Al empezar este “boom de créditos”; las empresas constructoras empezaron a colocar Acciones en la Bolsa; ofreciendo alta rentabilidad; y obtener el capital necesario para construir y vender las viviendas; dado el financiamiento hipotecario asegurado. Seguidamente, los prestamistas hipotecarios convirtieron los contratos hipotecarios de crédito en papeles que se vendieron en las Bolsas de Valores; con la promesa de alta rentabilidad; dado que, tales contratos, fueron calificadas como de alta confianza (triple A). Las empresas aseguradoras, por su parte, empezaron a vender pólizas de seguro a los créditos hipotecarios colocados. O sea, toda la industria de la construcción, hipotecaria, financiera y de seguros estaba involucrada en este riesgoso fenómeno; sin que sea visible la preocupación de las dispersas autoridades reguladores del sistema financiero norteamericano. Aunque los riesgos, de este proceso, no son tales; mientras haya crecimiento económico; es allí donde se inician las burbujas financieras; marcadas por los altos precios que logran los bienes raíces. Al subir los precios de las viviendas, los compradores con crédito hipotecario, debían pagar precios e intereses cada vez más altos; incrementando el monto de sus contratos de crédito y sus cuotas mensuales. Este proceso se habría producido de manera creciente; multiplicando -por 2 y hasta 3 veces- el valor de las viviendas y los créditos respectivos. Como consecuencia lógica, subieron también las cuotas de pago mensuales que, para muchísimos prestamistas, se hicieron inalcanzables; iniciándose una alta morosidad en el sistema, lo cual; será luego, el pinchazo a la “burbuja financiera” que ya existía; dando inicio a la actual crisis y desconfianza del sistema financiero norteamericano; sin que las autoridades reguladoras del sistema hayan dado la alarma respectiva. Al subir los precios de las viviendas y las tasas de interés de los créditos hipotecarios, empezó a decaer las compras hipotecarias a tasas de interés, cada vez más altas. Al hacerse costosas las cuotas de pago; muchísimos prestatarios no pudieron pagar sus crecientes cuotas mensuales; sus viviendas empezaron a ser embargadas, sin que las empresas aseguradoras puedan cubrirlos a todos y quebraban. El valor de los papeles vendidos en la bolsa de valores, por las empresas constructoras, empezaron a caer. Los inversionistas institucionales, tanto norteamericanos como de otros países ricos (bancos, hipotecarias, cajas de ahorro, fondos y aseguradoras), de pronto vieron que sus activos y papeles no valían nada. Al cesar las colocaciones y pagos de las viviendas; disminuyen o desparecen las rentabilidades prometidas en todo ese sistema; y, al intentar deshacerse de sus activos y papeles, esos valores siguieron a la baja; por aumento de oferta. Una crisis del sector financiero, al generar millonarias perdidas; hace perder liquidez, confianza y operatividad al sistema. El paso siguiente es el contagio de la crisis al sector real de la economía; desacelerando el crecimiento del PBI, generando desempleo y anunciando una recesión o depresión. En tanto, hay amenaza -o empiezan- las quiebras de bancos, hipotecarias, aseguradoras, etc.; las Reservas Federales o Bancos Centrales inyectan capital intentando acudir al sistema. Sin embargo; si no logran controlarlo, se hace necesario la intervención directa de los Poderes Ejecutivos que solicitan a sus Congresos autorizar fondos de estabilización o rescate. Es aquí, donde empieza el debate sobre la “intervención del Estado en la Economía” y la “viabilidad de las Economías de Mercado”. Lo normal en las crisis financieras es observar lo siguiente: aquellas instituciones ineficientes y poco transparentes quiebran afectando a sus propietarios. Se incentivan fusiones entre similares financieros, para evitar que unas quiebren. También se pueden salvar a algunas, a través de inyecciones privadas de capital nuevo -vía adquisiciones o aportes de capital-; con aval del Estado, si es necesario. Cuando se tratan de entidades financieras cuya quiebra afectaría gravemente a todo el sistema financiero y a millones de ahorristas y aportantes; es muy lógico, que el Estado asuma el control directo de las mismas. El Estado, en el sector monetario, bancario y financiero no solo es un regulador, sino uno de los principales agentes en el sistema; especialmente en épocas de crisis. El control de la masa monetaria; el monto y captación de los tributos; el flujo del gasto publico; las operaciones de mercado abierto de bonos o equivalentes; los encajes bancarios y otras políticas fiscales y monetarias que influencian en el ciclo económico, el crédito y las tasas de interés; hacen del Estado el mayor protagonista en el sistema. El comportamiento no paretiano de muchos agentes financieros (especulación, moral hazard, etc.), asociado a malas regulaciones y los fallos de mercado presentes en ese sector (riesgos, incertidumbre, asimetrías, etc.); no solo obliga al Estado a desarrollar labores de regulación y construcción de una institucionalidad que permita el sano funcionamiento de esos mercados; sino que, por ser el mayor protagonista, está obligado a actuar directamente en condiciones de mercado y/o como estabilizador. Estas funciones, están previstas el la Constitución y legislación de los países con Economías de Mercado. Cuando el Estado toma el control directo de algunos bancos o hipotecarias, asociado a crisis financieras; no es un equivalente a “nacionalización” o revalorización de la “empresa publica” que tanto critica la ciencia económica. Tampoco es una victoria teórica ni programática de los intervencionistas, que en este tipo de crisis anuncian el “fin del capitalismo” o “neoliberalismo”, saliendo de sus tumbas. La intervención pública es para estabilizar y sanear el sistema financiero, restablecer la confianza, proteger a los ahorristas y aportantes y evitar -que la tal crisis- genere desempleo y recesión en el sector real. Luego de conseguido estos objetivos, vuelven a funcionar los mecanismos de mercado y las instituciones financieras, asumidas por el Estado, deben volver al sector privado. Si, en medio de una crisis financiera, los propios agentes de esos mercados podrían resolver y estabilizarlo; no sería necesario la intervención del Estado. En tanto es imposible que ello ocurra, dado que las crisis financieras configuran dilemas del prisionero, corresponde al Estado resolverlo; a través de servicios de coordinación y cumpliendo su función fiscal estabilizadora. Finalmente, es necesario recordar que la Economía reconoce como normal el desempeño cíclico de la actividad económica. Sin embargo, tales fluctuaciones cíclicas, solo deberían estar determinados por acontecimientos inesperados (shocks, de índoles diversas) y que deben ser estabilizados con políticas públicas. Lo que no es aceptable; es que las crisis y ciclos económicos -especialmente recesivos-; sean por intervencionismos distorsionadores, ausencia y/o negligencia de las funciones reguladoras del Estado. Si la gran depresión que originó la crisis financiera del año 1929 en EEUU, al igual que la crisis asiática del año 1997, fue básicamente por la inexistencia de institucionalidad reguladora del sector financiero; la actual crisis financiera de EEUU , que se propaga mundialmente, sería por relajación de las regulaciones hechas desde el Gobierno y por negligencias, de sus dispersas autoridades reguladoras.

Publicado en EL DIARIO DEL CUSCO el 04 de Octubre del 2008

viernes, 19 de septiembre de 2008

LA MACRO Y MICROECONOMIA EN LA INFLACION ACTUAL

El alza de precios que nos afecta viene generando mucho debate entre los Economistas. Empezando por definirlo; para unos, es inflación externa; para otros, dado que no es alza incesante, es shocks de precios externos. Para unos, el gobierno actual no es el culpable; para otros, ya es corresponsable. Respecto a las medidas estabilizadoras fiscales (reducir gasto publico corriente y controlar gasto de inversión) y monetarias (alza de encajes, tasas de interés referenciales y control de liquidez y crédito); para unos, son políticas correctas y deben ser mas severas, aunque su eficacia será de mediano plazo. Para otros; sin embargo, tales políticas son innecesarias o no deben ser muy restrictivas. En el terreno de las propuestas inmediatas para compensar o controlar la inflación se aprueba que el gobierno haya descartado los aumentos salariales, los controles de precios y los subsidios. En este último caso, es correcta la desactivación del Fondo de estabilización de precios de los combustibles; aunque algunos consideran que el momento no fue el más oportuno. Todo este debate, sin embargo, se realiza en el área de medidas e impactos macroeconómicos. Pero; lo que no es muy nítido observar, es el debate y propuestas en el área de la microeconomía. Al alza de precios, que empezó con los precios internacionales del petróleo y, luego, de los insumos alimenticios sensibles (trigo, maíz, soya, etc) y sus derivados (combustible, alimentos, etc); le ha seguido el alza de precios de otros productos (sustitutos y complementarios) por indexación o corrección de precios relativos. Algunas alzas temporales se habrían dado por expectativas y, muchas otras, expresarían la existencia de distorsiones de mercado; concretamente, por presencia de poderes oligopólicos y/o poca competencia; especialmente en el sector importador. Según la teoría económica, las alzas y bajas de precios provocados por cambios en la demanda y/u oferta son rápidos, cuanto mas competitivos sean los mercados y viceversa. Observamos que ciertos precios internacionales, como el petróleo y el maíz, están disminuyendo; sin embargo, los fletes, pasajes y el pollo no bajan todavía o no lo harán. En el contexto descrito, deseo resaltar que el actual proceso alcista esta cambiando -y/o debe constituir una oportunidad para cambiar- la microeconomía del país; o sea: la producción, el consumo, los precios relativos y las estructuras de mercado. Por el lado de la producción, es obvio que ciertas alzas de precios esta afectando los ingresos de muchos productores. A otros, les estaría permitiendo, no solo sincerar sus costos; sino, mejorar sus márgenes y fortalecer sus capacidades productivas. Por el lado del consumo, se puede avanzar a un cambio en los patrones de alimentación (especialmente en base a sustitutos) o por cambios en los paradigmas de nutrición. En el ámbito de los precios, hay cambios en los precios relativos; tanto entre bienes sustitutos como en los complementarios. Finalmente, en la estructura u organización de mercados todo apunta a que, muchos de ellos, se pueden hacer más competitivos; pero otros, ligados al comercio exterior, podrían seguir o hacerse más oligopólicos. ¿Quién hace el seguimiento a estas tendencias señaladas? y ¿debe el gobierno mantenerse al margen? Los Economistas, sabemos que los recursos escasos se asignan eficiente y paretianamente en los mercados competitivos. Tales mercados, solo pueden serlo dentro de cierta institucionalidad económica que lo garantice. Corresponde al gobierno, a través de políticas públicas, construirlo. En tanto el fenómeno alcista actual esta cambiando nuestra macroeconomía; seria conveniente que el gobierno decida las políticas publicas pertinentes, asociadas a los cambios en la microeconomía. Se debe identificar medidas que, en el proceso actual, permitan el fortalecimiento y diversificación de nuestro aparato productivo (transable y no transable); especialmente, en los alimentos e insumos. Muchas políticas públicas podrían ayudar a cambiar los patrones de consumo mejorando, o sin afectar, los niveles de nutrición. Se pueden tomar medidas que hagan más competitivos nuestras estructuras de mercado, para garantizar que los ajustes de precios sean rápidos y correctos. La creación de un Observatorio de Precios y Mercados; en base a instituciones y autoridades publicas, en esos temas de interés, podría ser un primer paso. Se trata de identificar y llevar adelante reformas productivas y de mercado a través políticas públicas que apunten hacia los objetivos señalados, respetando la libertad de elección y sin generar ni proliferar distorsiones ni barreras en los mercados. Finalmente, seria conveniente que el Gobierno realice esfuerzos para atenuar los impactos de la inflación en los sectores pobres. Sin caer en el populismo; podría continuar -nacional y óptimamente- las campañas periódicas de abastecimiento barato de ciertos productos y servicios de consumo y uso popular. El fenómeno alcista que nos afecta, no debe ser respondido, solamente, con medidas macro de estabilización y ajuste de precios básicos; manteniendo las actuales condiciones de producción, consumo, estructuras de mercado y deterioro de la gobernabilidad del país. El shock económico actual debe servir, también, para cambiar nuestra microeconomía y fortalecer nuestra democracia. Cuando, el actual Presidente, volvió al escenario político del país aceptó que estaba jalado en Economía por su desastroso primer gobierno. En su lucha por volver al poder, pidió una oportunidad para subsanar el curso. Ahora, ya en su segundo gobierno, las reformas económicas de los 90s y el ciclo económico mundial le están dando la oportunidad de subsanarlo. El examen de Macroeconomía ya lo estaría aprobando; por las políticas fiscales y monetarias mencionadas y por su compromiso con la estabilidad, las reglas de juego y la atracción de inversiones. Sin embargo, para su examen de Microeconomía recién estaría conociendo las preguntas. Por el bien del país; cuyo crecimiento económico sostenible debe continuar, esperamos que el presidente apruebe con suficiencia y felicitación pública su examen de Microeconomía.

publicado en EL DIARIO DEL CUSCO el 19 de Setiembre del 2008

viernes, 5 de septiembre de 2008

CRECIMIENTO, INFLACION Y GOBERNABILIDAD.

La inflación es definida como el alza incesante en el nivel general de precios. De manera clásica, eran fenómenos internos provocados por los déficits fiscales de los gobiernos. Muchas veces, de manera perversa, se debieron al uso de la maquinita o emisión inorgánica de dinero; generaban recesión y desempleo; obligando a reformas monetarias y programas de estabilización. Sin embargo, la inflación que nos afecta, actualmente, aunque encaja con la definición dada, es un fenómeno bastante nuevo porque provienen de shocks externos permanentes que nos afectan, asociado al mundo global en que estamos insertos. Actúa en un contexto de crecimiento económico y del empleo y no precisará de reformas monetarias; pero sí, de políticas internas de estabilización.En efecto, el alza incesante de los precios internacionales del petróleo -desde hace varios años- es uno de los principales factores inflacionarios a lo cual se ha sumando, últimamente, el alza en los precios de los alimentos. Los factores que explican el alza del precio del petróleo y sus derivados serían el aumento de la demanda (por el crecimiento económico mundial, especialmente de los gigantes China y la India); la disminución de la oferta (por desabastecimientos temporales que generan los conflictos bélicos en el medio oriente) y las acciones especuladoras; asociados a lo anterior. En cuanto al alza en los precios de los alimentos derivados del trigo, el maíz y las oleaginosas; son por una mayor demanda y, básicamente, porque la producción de biocombustibles está demandando gran cantidad de esos insumos; generando una crisis alimentaria global. La especulación y ciertos problemas climáticos, al afectar la producción, también inciden en el alza de precios.PERU. IPC DE LIMA METROPOLITANA. 2008.
El IPC de Lima Metropolitana es considerado como la inflación oficial para el Perú. En un contexto de alto crecimiento de la economía (10.3% de enero a julio 2008), con alta demanda interna (mas de 11% anual) y en presencia de inflación (4.7% de enero a agosto); se debe evitar que la inflación detenga el crecimiento. Todo lo contrario, se la debe monitorear para garantizar que sea moderadamente sostenida (7 u 8% anual) y por muchos años; por lo que, es urgente corregir la liquidez y el crédito. En tal sentido, las políticas fiscales y monetarias deben actuar coordinadamente. Por el lado fiscal, se debe disminuir el Gasto Publico, especialmente el gasto corriente, y coordinar el Gasto de inversión de los Gobiernos (Central, Regional y Local). Por el lado monetario, es necesario elevar la tasa de interés y el encaje bancario y reducir el riesgoso endeudamiento privado en el sistema financiero. Evitando un sobreajuste del sector privado, se trata de incentivar el ahorro y disminuir su consumo; desacelerando gradualmente la demanda interna y las presiones inflacionarias, consiguientes.En cuanto a las políticas fiscales de reducción del Gasto, el Presupuesto Público del año 2009 será menor al del actual, en términos reales; habrá control selectivo del gasto corriente y las obras de inversión se desarrollarán gradualmente. La creación del Fondo de Inversiones Públicas de los Gobiernos Regionales y Locales (Foniprel) coordinará el gasto de inversión de todo el sector público; haciendo concursables los nuevos proyectos de alta inversión y logrando, también, mejorar la calidad de los mismos. En cuanto a las políticas monetarias restrictivas, observamos que el BCR ha elevado hasta en 05 veces la tasa de interés de referencia; desde 4.75% en Julio del 2007 hasta 6.25% en agosto del 2008; y el encaje bancario subió de 6% a 9% entre enero y agosto, del presente año. Serían éstas medidas de política monetaria las que están permitiendo que, nuestro país tenga una de las menores inflaciones en Sud América. Recordemos que según la CEPAL la inflación interanual, al mes de junio, de otros países fueron: Venezuela (32%), Nicaragua (22%), Bolivia (17%), Guatemala (14%), Paraguay (13%), Costa Rica (13%), República Dominicana /12%), Honduras (12%), Ecuador (10%), Panamá (10%), Chile (9%),Argentina (9%), El Salvador (9%), Uruguay (8%),Colombia (7%), Brasil (6%), y México (5%). En el Perú, la inflación acumulada a agosto es de 4.70%, el anualizado a dicho mes es de 6.25% y a diciembre será una cifra superior a la inflación meta anual; reajustada por el BCR y fijada en 5.8%.En cuanto a otras medidas para evitar alzas de precios y/o tarifas, el Gobierno creó un Fondo de Estabilización de los Combustibles. Siendo el alza del precio internacional del Petróleo un shock permanente; es difícil financiarlo de manera sostenida, por lo que, tal Fondo, se ira reduciendo progresivamente. Además, tales subsidios eran distorsionadores de los precios y mercados energéticos, contribuyeron a la actual crisis energética peruana y son regresivos; pues, beneficiaba bastante al servicio de movilidad privada de la clase media y alta.En el largo plazo, la inflación podría tener una tendencia a la baja. Se espera que los mercados se estabilicen, disminuyan los conflictos bélicos y que los Tratados Comerciales reduzcan los precios de los bienes importables en un contexto de solución a la crisis alimentaria global. En el corto plazo, para reducir el precio de los alimentos, se habla de abrirse a ciertas importaciones (caso carne de pollo). Cualquier medida de éste tipo, si apunta a hacer más competitiva nuestra producción local será eficaz y sostenible. Hay que evitar medidas populistas y distorsionadoras de precios y mercados. No es muy cierto que exista un componente especulativo y de acuerdos de precios en las últimas alzas de precios y pasajes. En un contexto de shock permanente (inflación global) que nos afecta, es normal observar procesos de indexación y reajuste de costos que se trasladan a los precios finales. Además, el mayor desarrollo de mercados competitivos evitan estos fenómenos; especialmente las especulaciones, que solo pueden ser muy coyunturales; y, respecto a los cuales, un debut coordinado de las autoridades pertinentes sería muy loable. Es harto conocido que, la inflación genera incertidumbre y afecta a los sectores pobres de la sociedad que gastan la mayor parte de sus ingresos en alimentos y servicios básicos. Hay fuerte descontento y presión a los gobiernos para controlarlo con medidas antiinflacionarias distorsionadoras y de corto plazo; que pueden afectar el crecimiento económico y del empleo. En tal contexto y amenaza; y, sin contradecir la política antiinflacionaria, el gobierno debe hacer esfuerzos fiscales compensatorios orientados a los programas sociales para reducir la pobreza, mejorar la educación y dotación de infraestructura para ganar competitividad. El BCR, por su parte, debe priorizar su labor centrada en los objetivos antiinflacionarios y evitar ciertas políticas de distorsión cambiaria.Finalmente, asociado al descontento general que provoca la inflación, se está generando en el país condiciones políticas para presionar por aumentos salariales. Luego de que se estabilice la coyuntura alcista, el Gobierno se verá obligado a realizar e incentivar las compensaciones correspondientes. Se espera que las mismas se realicen en el marco de políticas y reformas que incentiven una mayor y mejor producción en el sector público y privado. Recordemos que la alta desaprobación ciudadana al desempeño del Gobierno es básicamente por el escenario de inflación externa que nos afecta; pero también, gran parte del descontento, es por la baja calidad del accionar público y político que observamos en el país. El gobierno actual, debe sobrellevar, con hidalguía, el costo político que significa garantizar el crecimiento sano y sostenido de la economía. Pero, también, debe mejorar la gobernabilidad y evitar que el descontento se traduzca en explosión social y violencia política. Debe estar listo para controlar el accionar de sectores políticos radicales que ya anunciaron su decisión de desestabilizar al gobierno al costo de dañar irreparablemente el futuro del país.

publicado en EL DIARIO DEL CUSCO el 05 de Setiembre del 2008